jueves, 3 de abril de 2014

Capitulo uno

Hasta las cosas malas tienen principio y final



Esta historia es real, como la propia vida que creemos percibir. No hay mentira, no se trata de un cuento, pura y simplemente, desahogo.

Quizás el hecho de que haber pasado por psicólogos se vea derrotado ante la tentación de lo que me supone escribir en libertad.

No se si quizás debiera poneros en situación, pero esta no es la noche. Quizás en el capitulo dos o tres de esta historia me de por hacerlo.

Son las cinco de la mañana de un jueves ordinario. Es una de esas noches en las que hasta el tabaco sabe amargo. Mi garganta quiere gritar, tanto que mis pulmones se asfixian en las aguas de mi pesar. A mi lado, mi gato tiene una pesadilla, a su lado, yo la vivo.

Desde hace una semana que sufro nuevamente ataques constantes de ansiedad. Al principio me cuesta respirar, luego se vuelve agobiante, mi pecho se agita. Sube mi tensión.
Mi salud física va de mal en peor y la metal va por el mismo camino.

Para colmo, me he dedicado a ejercer de voluntaria en una organización mundialmente conocida, supongo, para limpiar mi mal karma.

Sin embargo, si me dispongo a hablar de mi vida, debo hablar de él, pero no ahora.No.
El se merece un capitulo, solo para su persona.

Me duele la garganta, me duele el pecho, el corazón... No lo siento y me tiemblan las manos y el parpado. Quien lo iba a decir, yo con un tic.

Me urge hablar de él, así que esta pequeña introducción de capitulo se queda así.


Smounita


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